I am re-reading Otto-Raúl González'Re-reading old journal entries from 1985, I was surprised to discover that John told me about Otto-Raúl's poem, Anadrio, when we first hooked up. No wonder I've been fulminating over that poem lately.
Diez Colores Nuevos en Españo, aloud, badly.
Porque Anadrio es el color allegria!
Funny, how the mind works circuitously, and circles back to settle like an old dog in front of the hearth. I guess I am seeking joy in a time of sorrow.
After I had helped John's daughter Kia scan photos last Thursday for the memorial, she was browsing John's bookshelf, and out of the blue, handed me the book. Of all the books on John's bookshelf, why that one, the one I wanted? Surely it was fate.
Looking up into that exact blueness of sky, I say, I begin to understand the how the theory of time and space continuum began. You say the word, Anadrio, an invented name for a new color for joy. You tell me of a Mexican poet, Otto-Raúl González, who invented ten new colors, and you said Anadrio is the color of joy and of good luck. —from Long Distance Relationship, 1985
see also Mexico Journal: getting our Guatemalan visasIt took several years for De Diez Colores Nuevos to be published (1993), and John was beginning to translate them in 1985.
Anadrio
Quien primero vio una nube de color anadrio
era un joven pastor de diecisiete abriles
que más tarde fue monarca de su reino
y hombre feliz hasta decir ya no,
porque el anadrio es el color de la alegría
y de la buena suerte.
¡Y de la buena suerte!
¡Y de la buena suerte!
¡Y de la buena suerte!
En mil quinientos veinte
un español porquerizo de Castilla
vino a América y cuando se internó en la selva
vio un árbol de color anadrio
ese mismo soldado de fortuna
más tarde comió con Carlos V
y fue virrey;
porque el anadrio es el color de la alegría
y de la buena suerte.
¡Y de la buena suerte!
¡Y de la buena suerte!
¡Y de la buena suerte!
En la época moderna otras personas
han visto objetos de color anadrio
y su suerte ha cambiado en forma radical.
Un pescador vio una sirena cuya cola
era anadria y desde entonces
pescó y pescó y pescó y pescó y ahora
es dueño de una flota ballenera;
porque el anadrio es el color de la alegría
y de la buena suerte.
¡Y de la buena suerte!
¡Y de la buena suerte!
¡Y de la buena suerte!
Vendía periódicos un niño,
rapaz sin desayuno, de pobreza trajeado,
un día en su camino vio una piedra
que era, por supuesto, de color anadrio.
Ese niño actualmente es accionista
de una inmensa cadena de periódicos;
porque el anadrio es el color de la alegría
y de la buena suerte.
Pinte usted
las paredes de su casa
de color anadrio
y le irá bien.
(Otto-Raúl González, De Diez colores nuevos, Editorial Praxis, 1993)


















