FALLING TO SEA LEVEL
Yo no lo conocÌa, pero
aveces
me entero de uno que
otro detalle.
—Monica
Mansour
—para John Oliver Simon
Late in the season, small avalanches begin
where our boots break a trail.
I place my feet carefully in each milk-blue hollow
and learn the distance of your stride.
We crawl up the crevice toward the sky.
Rocks tumble into the deep valley
and the space between worlds widens.
We rush to fill it with our hands, lichen &
stone.
In the thin blue air above timberline
a cornice of snow gives under our weight.
We imagine it to sweep us up like swimmers
at the crest of a wave. Wind, uncoded
from fingerprints fluxes the surface
of the lake.
The patterns carried
within us makes us recount the myths.
What passes for human
fallen off from ritual
urges us to jump.
We see beyond each mountain, a cloud;
beyond each cloud, another mountain.
By climbing on all fours, we learn to trust our
hands.
Slowly, our hands lead us back to our hearts.
Our hands become small commas to separate sky from
world
& the mountain watches them paying out shapes to
the wind.
Clouds on the horizon have escaped us this time.
The dark thing that chased us from sleep
today, is a pale witness in snow.
Tracks of a mountain lion take on a new shape
separated from night.
We trace the origin of tracks
to a hollow beneath the last vertical face
of the mountain.
We drink from the same water
and leave rock cairns to mark a trail
no one else will follow.
Perhaps, in the future other climbers
will puzzle over this.
Hold in your hand this poem without words;
a white reminder of what we've lost.
Fur trappings slide from bare shoulders.
Glaciers scrub stones smooth again.
At sea level, the cave fire retreats
to its proper place in time.
I say, what civilized us
was the donning of clothes.
You say, No, language separated us.
And your tongue fills my mouth.
The temptation would be to stay in these mountains
and dress language in lichen & stone for vows,
but at sea level, the gods of dailiness
sweep through us and our grasp upon sky,
stones & skin loosens. One misstep;
a false handhold could throw us back into air.
The next snowfall would bury our tracks.
When spring comes again,
they will sink back into the earth
without a trace.
The years are turning colder, I said.
There are other witnesses, you said,
The mountain lion and us.
Blue Canyon, Sonora Pass
Rosh Hoshana
Fall 9/17/1985
1986-88 Falling to Sea Level
1988 Women's Voices
1987 Creative Discourse
Marin Poetry Center
Poet News/ Sacramento Literary Review
CAYENDO AL NIVEL DEL MAR/FALLING TO SEA LEVEL
Yo no lo conocía; pero a veces
me entero de uno que otro detalle.
—Monica Mansour
Tarde por la estación, las avalanchas empiezan
donde nuestras botas hacen un sendero
en el empinado campo de nieve.
Pongo los pies con cuidado en cada hueco
color de leche azulado y aprendo la distancia de tu paso.
Reptamos por la grieta hacia el cielo.
Las rocas se derrumban en la valle profunda
y se ensancha el espacio entre los mundos.
Precipitamos para llenarlo con
Las manos, los liquenas v la piedra.
En el aire azul y fino de las montañas
luna cornisa de nieve se desploma bajo nuestro peso.
Imaginamos que nos arrasta como nadadores
en la cresta de una ola. El viento, descifrado
de las huellas digitales funde el superficie
del lago. La forma llevada
adentro nos hace recontar los mitos.
Lo que pasa para lo humano
caído rel rito, nos urge saltar.
Vemos más alla de cada montañ a, una nube;
más allá de cada nube, otra montaña.
Subiendo a gatas, aprendemos a confiar en las manos.
Despacio, nuestras manos nos llevan a los corazones.
Las manos nos hace pequeñas comas para separar cielo y mundo
y la montaña las mira arriando formas al viento.
Las nubes en el horizonte nos escaparon esta vez.
La cosa oscura que nos cazó del sueño
hoy es un testigo pálido en la nieve.
Las huellos de una pantera toman una nueva forma
separadas de la noche.
Trazamos el origen de huellas
hacia un hueco abajo de la última cara vertical de la montaña.
Bebemos de la rnisma agua
dejamos montones de piedras para marcar un sendero
que nadie va seguir.
Quizás en el futuro
otros alpinistas se preguntarán sobre esto.
Toma en la mano este poema sin palabras;
un recuerdo blanco de lo que hemos perdido.
Atavios de pelos nos deslizan de los hombros.
Los glaciares suavizan las piedras otra vez.
Al nivel del mar, la hoguera de la caverna retrocede
hacia su lugar apropriado en el tiempo.
Digo, lo que nos civilizó fue la ropa.
Dices que no, el lenguaje nos separó
y tu lengua me llena la boca.
La tentación sería quedarnos en las montanãs
y vestir el lenguaje en líquenas y piedras para votos,
pero al nivel del mar, los dioses cotidianos
nos arrastran y nuestro asimiento en el cielo,
las piedras, la piel relaja. Un tropezón,
un asidero falso podria tirarnos
en el aire. La próxima caida de nieve
enterraría nuestras huellas.
Cuando la primavera viene otra vez,
hundirán en la tierra sin rastro.
Los años se enfrían, dije.
Hay otros testigos, dijiste,
la pantera y nosotros.
9/1986
1986, 87, 88 Falling to Sea Level